¿CUÁNDO HACERLO POR SIEMBRA Y CUÁNDO POR PODA?
Al envejecer, los cafetos dejan de ser productivos su capacidad de generar la cereza se agota con el pasar de los años. Esta situación es perjudicial para una finca porque al perder productividad se afecta directamente su rentabilidad. Es indispensable tener un plan de renovación de cafetales, ya sea por siembra o por poda. Esto ayudará a obtener nuevos brotes, ramas y entrenudos que conserven la
vitalidad de los cafetos para producir frutos y un rendimiento financiero adecuado.
¿Por qué es importante renovar los cafetales?
Dependiendo del cafetal y de la densidad del cultivo, a los cinco o 6 seis años de sembrado el cafetal fisiológicamente las plantas cumplen su ciclo productivo y empiezan a envejecer disminuyendo su producción. “Por eso, se hace necesario una renovación para
evitar esta pérdida de rendimiento”. Con el paso de los años, la población que se sembró va a ir disminuyendo debidos factores como:
• Plagas y enfermedades
• Deficiente manejo nutricional
• Sequías
• El propio envejecimiento natural de las plantas
Frente a las consecuencias de no realizar una renovación adecuada y oportuna, la principal es la baja productividad. Además, “habrá más incidencia de plagas y enfermedades, y dificultad para la recolección, aumentando los costos, por ser plantas más altas que la
estatura del recolector promedio. Finalmente, eso se traduce en pérdida de rentabilidad: estás trabajando con plantas en las que inviertes el mismo trabajo y los mismos insumos pero que producen menos”.
La renovación debe hacerse cuando los árboles de café comienzan a bajar sustancialmente la producción y la apariencia de las plantas ya no es la misma. “Esto puede ocurrir a partir de los cinco años en los cafetales expuestos al sol y entre los siete y nueve años en cafetales que tengan al menos un 40 % de sombra”.

Tipos de renovación: siembra o poda
La renovación de cafetales puede hacerse por siembra o por un tipo de poda de los cafetos, la renovación por siembra consiste en eliminar los árboles viejos y sembrar nuevamente el lote o la finca, lo recomendable es hacer el nuevo trazo de la finca en la calle
donde no había café antes para evitar la acidificación del suelo provocada por los fertilizantes sintéticos (a menos que sea una producción orgánica) y el agotamiento del suelo por extracción de nutrientes del cultivo anterior. Por su parte, el sistema de renovación
por poda se basa en realizar cortes parciales al café para renovar su tejido y que mejore el vigor de las plantas. Los tipos de renovación son diversos, pero al final conservan los mismos principios, está la zoca tradicional, que consiste en el corte del tallo a 30 cm
del suelo y sería una especie de poda total, también entre las podas más comunes están los sistemas calavera, esqueleto y la poda pulmón. La poda calavera consiste en eliminar las ramas, total o parcialmente, dejando solamente 10 cm de longitud
y el tallo con libre crecimiento o con descope por encima de 1,80 metros.
Esta poda recupera rápidamente tejido nuevo formando ramas secundarias y numerosos chupones en el tallo principal donde se desarrolla la cosecha. En la poda esqueleto se descopa el tallo a 1,80 metros y se cortan las ramas entre 20 y 40 cm para promover la formación de ramas secundarias. Adicionalmente, se retiran los chupones que se desarrollan en el tallo principal. Este sistema soporta
ciclos de máximo dos cosechas y cumple el mismo objetivo de la poda calavera.
La poda pulmón consiste en cortar el tallo principal a 60 cm del suelo, dejando las ramas por debajo del corte o haciendo poda parcial entre 20 y 40 cm. Este tipo de poda tiene como condición la presencia de ramas bajas en el árbol, propio de cafetales con distancias amplias en las calles.

¿Qué tipo de renovación es más conveniente?
Cualquier tipo de renovación de cafetales resulta efectivo “si se realiza bajo un criterio técnico. Lo único que no es eficiente es no realizarla. Usándolas en conjunto, mantienen una finca dentro de los rangos de producción adecuada para obtener rentabilidad. La eficiencia dependerá de las condiciones de cada cultivo. Por ejemplo, si es un lote viejo, atacado por la roya, con el café en muy mal estado y más de 10 años, será mejor planificar una renovación por siembra. Si se realizó una renovación por poda y los resultados no son los esperados, es decir, se mantiene una productividad baja en el año dos después de la poda, la recomendación es realizar una
nueva siembra. Si la mayoría de la finca se encuentra en un buen estado y después del año siete empieza a bajar la producción, se puede planificar una poda, ya sea selectiva, trabajando solo en los árboles que no están en buen estado, o total.
Se recomienda una renovación por poda “cuando estamos frente a un lote de café que no tiene más de 10 años de sembrado. Aunque siempre habrá que considerar factores específicos como plagas, enfermedades o daños en el cultivo”. Las podas funcionan de forma menos directa. “No cortas toda la planta, solo una parte, lo que añade una ventaja de recuperación del árbol y el brote de nueva área vegetativa. Este sistema garantiza dos años de buena productividad, después hay que volver a intervenir el lote”. La renovación de cafetales es una decisión administrativa que implica gastos. “Una renovación por siembra tiene un costo más elevado que una
por zoca o poda. Aunque el retorno financiero será igual en ambos casos, habrá que esperar dos años para ver cerezas y empezar a
recuperar la inversión”.

Alargar la vida útil de los cafetos
Sin duda, la poda ayuda a prolongar la vida del cafeto, ya que promueve la renovación del tejido foliar, tronco, bandolas y raíces. “Una planta de café puede vivir hasta 50 0 60 años. Aunque de forma comercial se estima que una finca debe ser sembrada nuevamente después de 20 o 25 años. En este tiempo se pudieron hacer unas tres podas a la planta sembrada originalmente. Es como reiniciar la
planta para que nuevamente eleve sus niveles de producción”. “Si se realizaran renovaciones entre los cinco y seis años de sembradas
las plantas, la productividad de cualquier país cafetalero aumentaría, seguramente, al doble de la que tienen actualmente”.
Un grave error que puede cometer un caficultor es no realizar la renovación de sus cafetales. Así, pierde la oportunidad de regenerar sus plantas para volverlas más productivas y alargar su vida útil. En ese contexto, el reto está en ampliar la educación y el acceso al
conocimiento sobre el tema para que más productores conozcan la importancia y beneficios de este proceso.





