Pasada la proclamación como presidente electo del profesor rural de izquierda Pedro Castillo, decenas de jefes de Estado y de Gobierno, embajadas y organismos nacionales e internacionales han saludado al líder sindical, mientras que en el campamento de seguidores apostado hace más de 40 días frente a la sede principal del tribunal electoral despertaban con alivio y esperanza.

El presidente peruano Francisco Sagasti y la Embajada de Estados Unidos fueron los primeros en reaccionar tras la sesión solemne digital en que la máxima instancia del Jurado Nacional de Elecciones proclamó a Castillo como ganador del balotaje del 6 de junio, con una ventaja de más de 44.263 votos.

La demora de más de un mes en hacer oficial al ganador —desde el fin del escrutinio oficial a mediados de junio— se debió a los 271 pedidos de anulación de miles de votos de Castillo que plantearon los abogados de Keiko Fujimori, la adversaria de la segunda vuelta y lideresa del partido Fuerza Popular.

Las impugnaciones del fujimorismo fueron declaradas infundadas en la primera y la segunda instancia del tribunal electoral, en trámites que iniciaron el 9 de junio y concluyeron el lunes. El Jurado Nacional de Elecciones los denegó al no haber pruebas de suplantación ni de falsificación de firmas de los miembros de mesa donde el maestro rural ganó masivamente, como señalaban Fujimori y políticos aliados de ultraderecha.

Mientras el tribunal electoral resolvía los recursos que presentó el fujimorismo, la hija del autócrata Alberto Fujimori llamó a sus seguidores a manifestarse en las calles “contra el fraude”. En las marchas, sus simpatizantes llevaban la bandera de Borgoña y antorchas tiki —como los supremacistas estadounidenses— mientras un grupo de choque fujimorista agredía a simpatizantes de Castillo, atentaba contra establecimientos privados o intentaba violar las vallas de seguridad para tomar Palacio de Gobierno.

“A nueve días del Bicentenario, que sea este el inicio de una nueva etapa de reconciliación, consenso y unidad’, tuiteó Sagasti. Además de los saludos de los presidentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, entre otros enviados por Twitter después de la proclamación, también se pronunciaron el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez.

A mediodía del martes, en una declaración por escrito, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, felicitó al pueblo peruano por “haber hecho escuchar sus voces en elecciones libres y justas” generales y legislativas. “Estamos deseosos de trabajar juntos con la administración del presidente electo Castillo para reforzar la relación Perú-EE UU y avanzar a un mejor futuro”, agregó Blinken.

En el escenario local, las primeras instituciones en saludar al presidente fueron la más antigua asociación especializada en observación electoral, Transparencia; la ONG de lucha anticorrupción, Proética; y el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación Peruana (Sutep), el más importante núcleo magisterial.

Además, el gremio de la mediana empresa Sociedad Nacional de Industrias y la principal patronal, Confiep, manifestaron su voluntad de trabajar con Castillo, quien en la campaña de segunda vuelta matizó sus propuestas económicas y prometió estabilidad jurídica y respeto a las inversiones. En un comunicado difundido el martes, Confiep solicitó al mandatario electo acelerar el proceso de vacunación.

Entre las reacciones de los políticos nacionales destacó una carta abierta de los tres congresistas electos del partido Morado —de centroderecha— entre quienes figura la exministra de Educación, Flor Pablo. “Un maestro presidente tiene la hermosa oportunidad de hacer docencia política. Queremos que cuando los niños y niñas de nuestras zonas rurales lo vean juramentando, digan: ‘Nosotros también podemos llegar ahí’. Para muchos compatriotas su llegada al poder significa reivindicación y esperanza”, indica el texto.

El campamento de ‘todas las sangres’
Castillo aún debe recibir su credencial de presidente electo en una ceremonia que organiza el tribunal electoral. Quedará entonces pendiente la designación de su equipo, las reuniones de transición con el gabinete saliente de Sagasti y la juramentación el 28 de julio. “Nunca se habían demorado tanto en proclamar, esperamos que no haya ninguna leguleyada más”, reclamaba un ciudadano mientras limpiaba un cartel frente a la sede principal del Jurado Nacional de Elecciones la mañana del martes.

Más de 460 personas han vivido durante 42 días allí, en el campamento que da cara al Jurado Nacional de Elecciones. Su coordinador, el arequipeño Sergio Gonzáles, cuenta que “lo más dificultoso en estas semanas ha sido la subsistencia”. Gonzáles, un militante del partido Perú Libre de 41 años, dice que la noche del lunes vivió la proclamación de Castillo con algo de llanto, como algunos otros, pues es la primera vez que uno como ellos llega a la presidencia.

“Muchas personas guardan esperanza de tener un Gobierno para las grandes mayorías, que mire un poquito a los más olvidados, con una economía más social. Tuvieron que pasar 200 años para que por primera vez tengamos en el Gobierno a un campesino, un rondero, un maestro: alguien del pueblo que ha estado en las luchas”, agregó González, refiriéndose a la huelga de maestros que encabezó Castillo en 2017.

Según el coordinador del campamento de “todas las sangres” hubo ciudadanos de 22 regiones del país y la mayoría espera quedarse en Lima hasta la juramentación del 28 de julio. Al otro extremo del campamento, Elías, un campesino de 41 años, desarma su carpa y dobla una manta: se alista para volver a su tierra. “Vine hace 40 días de la región San Martín, provincia de Juanjuí, en la Amazonía. Lo más difícil en estas semanas ha sido la incertidumbre, pero se logró el objetivo. Siento una alegría inmensa, pero hemos pasado momentos difíciles: espero un mejor Gobierno, de cambio para el país”, comenta el agricultor.

Fuente: www.elpais.com